Son accidentes de trabajo, aquellos ocurridos por el hecho o en ocasión del trabajo. También aquellos que sufre el trabajador en el trayecto de su domicilio al lugar en el que presta tareas, como así también, los ocurridos en el recorrido inverso (del trabajo al hogar).

Por su parte, las enfermedades profesionales son aquellas que encuentran su origen en el tipo de tareas desarrolladas, el ambiente en el que las mismas se realizan, etc.

La ley de riesgos del trabajo, es la que regula este tipo de situaciones, y a través de ella, se han creado las aseguradoras de riesgos del trabajo (ART), empresas que amparan al empleador en estos casos, brindando prestaciones médicas y dinerarias a los trabajadores.

En la práctica, ocurre que muchas veces las ART no abonan suficientemente las indemnizaciones previstas por la ley, lo que deriva en la necesidad de iniciar un reclamo.

Por otra parte, sucede habitualmente que los siniestros acaecen como consecuencia del incumplimiento por parte del empleador de la normativa sobre higiene y seguridad del trabajo, o a raíz de la falta de cumplimiento por parte de las ART de las obligaciones a su cargo. En estos casos, el trabajador se encuentra en condiciones de realizar un reclamo basado en la normativa civil, que prevé indemnizaciones mayores a las contempladas por la ley de riesgos del trabajo